En la mesa compartida de mi último cumpleaños surgió una discusión, no recuerdo el disparador, a la que me integré ya avanzadas las opiniones sobre si el amor, los sentimientos eran culturales... Un momento rico de intercambios que nos dejaba ver cómo esta discusión iba quedando teñida de nuestras experiencias globales de vida. En definitiva de nuestra cultura.¿De qué manera pensamos lo que pensamos? ¿Qué es más válido? Creo sin duda que la pluralidad es saludable... o más bien aporta salud. .. una sola mirada enceguece y empequeñece, muchas además de conflicto pueden aportar sólidez, aprendizaje sobre el compartir y el respeto (por no decir la globalización pero sé que su connotación primera no apunta directamente a esto).
Entonces ¿podemos pensar en otro idioma? si ejercitamos continuamente nuestra capacidad vital desde lo laboral, lo social, lo doméstico, etc producimos pensamiento, construimos una cierta manera de ser, hacemos cultura. Si cuando estudiamos un idioma sólo nos enfrentamos a él un par de horas a la semana (más o menos da lo mismo) ¿cuán parcial puede ser nuestra construcción paralela de ese otro mundo a cuya ventana asomamos por los libros? SIn embargo, esto no nos impide aprender. Cuando más tarde elegimos la carrera de traductorado, nos sucede un poco lo mismo, el escenario es más rico pero ¿cuánto sabemos de aquella cultura que no deja de vivir y por lo tanto de cambiar a cada segundo? Y sin embargo ¿nos impide esto decir que no la conocemos? ¿Logramos cubrir esta distancia por irnos a vivir a esa tierra extranjera donde viven los nativos contra quienes muchas veces competimos? Y una vez que hace años que vivimos allí y somo uno más ¿no somos también uno menos de nuestra lengua materna? ¿por qué nacimos con ella ya la sabemos "toda"? ¡Qué ingenuas y baratas son muchas de las reflexiones traductoriles!
Y cuál es la garantía de que no hay mejor traductor que un nativo ¿cuál es su certificación? Muchas veces para las postulaciones nos piden acreeditaciones que nada tienen que ver con el desempeño... sólo que hay un sistema establecido que necesita garantías... sobre todo creer en ellas.
Sin embargo la traducción siempre se trata de lo mismo: permitir aprender del otro, conocer al otro. Siempre se logrará en grados y los traductores estaremos eternamente corriendo, escalando para alcanzar un nivel y superarnos... una y otra vez.
Entonces ¿podemos pensar en otro idioma? si ejercitamos continuamente nuestra capacidad vital desde lo laboral, lo social, lo doméstico, etc producimos pensamiento, construimos una cierta manera de ser, hacemos cultura. Si cuando estudiamos un idioma sólo nos enfrentamos a él un par de horas a la semana (más o menos da lo mismo) ¿cuán parcial puede ser nuestra construcción paralela de ese otro mundo a cuya ventana asomamos por los libros? SIn embargo, esto no nos impide aprender. Cuando más tarde elegimos la carrera de traductorado, nos sucede un poco lo mismo, el escenario es más rico pero ¿cuánto sabemos de aquella cultura que no deja de vivir y por lo tanto de cambiar a cada segundo? Y sin embargo ¿nos impide esto decir que no la conocemos? ¿Logramos cubrir esta distancia por irnos a vivir a esa tierra extranjera donde viven los nativos contra quienes muchas veces competimos? Y una vez que hace años que vivimos allí y somo uno más ¿no somos también uno menos de nuestra lengua materna? ¿por qué nacimos con ella ya la sabemos "toda"? ¡Qué ingenuas y baratas son muchas de las reflexiones traductoriles!
Y cuál es la garantía de que no hay mejor traductor que un nativo ¿cuál es su certificación? Muchas veces para las postulaciones nos piden acreeditaciones que nada tienen que ver con el desempeño... sólo que hay un sistema establecido que necesita garantías... sobre todo creer en ellas.
Sin embargo la traducción siempre se trata de lo mismo: permitir aprender del otro, conocer al otro. Siempre se logrará en grados y los traductores estaremos eternamente corriendo, escalando para alcanzar un nivel y superarnos... una y otra vez.
